Procesado por instigación a la coacción, cumple 20 años como sindicalista en Paraná. Su relación paralela en la Municipalidad, desde Varisco a Halle. Los fueros y el oficialismo crónico que le han permitido esquivar denuncias importantes.
Por Mariano Osuna
Hugo Vázquez volvió este 2016 como una figura fuerte en el escenario sindical y en la dinámica de la gestión de la comuna. Desde 1996 atraviesa una larga trayectoria en el Sindicato de Unión Obreros y Empleados Municipales, que tiene su origen en los tiempos de Zamora, Duré y el condenado por secuestro y abuso Berutti. En su camino pasaron las gestiones de Solanas, Halle, Osuna, y las dos de Varisco.
Entre las principales acusaciones de su recorrido en el SUOYEM aparece el cobro de una parte del salario de algunos afiliados como cuota para su protección y como retribución del puesto de trabajo. También ha sido denunciado por la extorsión a trabajadoras y trabajadores municipales para que no cumplan con su jornada laboral en épocas de chantaje con el intendente de turno, o para que se movilicen contra dicho funcionario.
La construcción punteril de Vázquez no es muy diferente a la realizada por otros sindicalistas, aunque lo extraño es su capacidad para mantenerse con la protección del poder político durante veinte años. El fuero fue siempre su gran escudo contra denuncias condenadas al olvido en algún cajón oficial.
En la primera gestión del actual intendente, allá por 1999, el ex secretario general del Suoyem ganó territorio luego de la condena a Berrutti. Su relación con Varisco siempre fue cordial, en momentos que el jefe comunal demandaba respaldo en su búsqueda de convertirse en gobernador, mientras el dirigente sindical necesitaba afianzar sus primeros pasos como referente gremial. Reuniones con armas, movilizaciones sorpresas, extorsiones en las casas de los funcionarios, parte del menú en una época que marcará una línea de coherencia para el futuro: la prioridad de la alianza política por encima de cualquier reivindicación sindical, en tiempos donde la paritaria era un anhelo. Hay una nota de «El Diario» de Paraná, con fecha el 29 de junio de 2000, que muestra los intentos de consolidar la productividad como forma irregular de abonar las horas extras o las reiteradas demandas trabajadoras por maquinarias y condiciones dignas de trabajo.
Su mayor incidencia aparece en obras públicas, alumbrado, recolección de basura, entre otras áreas municipales de la capital provincial. Durante la segunda intendencia de Julio Solanas, Vázquez paralizó en reiteradas ocasiones el palacio municipal. Medidas de fuerza que se acrecentaron en la última parte de la gestión cuando el actual diputado nacional soñaba con la gobernación y el sindicalista ansiaba una diputación provincial.
En 2007 el secretario general del Suoyem conquistaba su mayor posición de poder, definido como un hombre de decisiones en la gestión cotidiana de la intendencia de José Carlos Halle. La alianza política planteaba el acompañamiento como diputado provincial de la lista que encabezaba Urribarri como gobernador, frente al propio Solanas con la recordada lista 100.
Durante esos cuatro años generó una representatividad indiscutida que lo convirtió en una pieza clave en varias áreas municipales, manejando la recolección de residuos e incluso dando soluciones laborales, como integrante de la mesa chica del actual titular del EPRE.
En 2011 repetiría la banca legislativa, aunque esta vez desde el Frente Entrerriano Federal, partido que crearía Jorge Busti luego de su salida del Partido Justicialista. En aquélla lista acompañaban a Vázquez el polémico conductor de «La Saranda», Rubén Almará, el basavilbasense Fabián Flores, Diego Lara, el victoriense Juan Almada y la ex vicegobernadora Rosario Romero. Por esos días el sindicalista se despedía de su autoridad paralela en la Municipalidad, tras la llegada al palacio de la capital provincial de Blanca Osuna, luego de vencer a Sergio Varisco y al propio Halle.
La paralización total del servicio de residuos, las denuncias de amenazas a los afiliados para que no realicen sus actividades cotidianas o para que marchen a plaza de mayo, la intervención del Suoyem, daban el nuevo menú de la disputa en Paraná.

Las definiciones de microclima darán una paradoja comitrágica a la situación entre Osuna y Vázquez: el sindicalista, junto a los otros legisladores del Frente Entrerriano Federal, dejarán el bloque del partido de Busti y volverán a las filas del PJ tras la conducción de ex gobernador Urribarri.
Las elecciones de 2015 marcaron una profunda grieta en el justicialismo local, donde Vázquez acompañó, en un cambio de favores, la candidatura del actual intendente de Paraná. La confrontación con Osuna, más las promesas sobre el rol del ex diputado provincial en la gestión municipal y el compromiso de normalización del Suoyem, inclinaron la balanza.

Actualmente Vázquez, ya sin fueros, se encuentra procesado por instigación a la coacción, acusado de obligar a trabajadores municipales a adherirse a sus medidas de fuerza. La situación lo encuentra tomando terreno en algunas definiciones municipales, como un caso similar al protagonizado por Daniel Celis, apuntado como principal narcotraficante de la capital provincial.
Aunque su lista no fue habilitada para las elecciones del Suoyem, su posición actual ganó terreno luego de su paréntesis en la gestión de Osuna, que significó un mínimo intervalo para 20 años de referencia para el sindicalismo local y para la mesa chica del poder político de turno.