Educadoras y Educadores de Paraná alertaron sobre los criterios conceptuales del taller “Formadores de Formadores”. Advirtieron violencia de Bianqueri, subsecretaria de la Mujer, cuando le entregaron los planteos.

Por Mariano Osuna
Docentes de diversas escuelas secundarias de la capital provincial manifestaron su descontento con el abordaje de la capacitación “Formadores de Formadores en introducción a la perspectiva de género, violencia en el noviazgo y trata de personas”, organizada por el Consejo General de Educación, el Ministerio de Desarrollo Social, la Subsecretaría de la Mujer y la Secretaría de la Juventud, el pasado 29 de agosto. A través de una carta dirigida a Panozzo y Bianqueri, educadores que participaron de la actividad desplegaron diversos argumentos para aportar a una nueva instancia de formación. Denunciaron que cuando fueron a entregarle las propuestas a la Subsecretaria de la Mujer, la funcionaria amenazó con informar a los directivos.
«Primero queremos agradecer y saludar la realización de encuentros de capacitación sobre temáticas como la violencia de género, y reconocemos el esfuerzo que implica realizarlas, más cuando se plantean trabajar con un público tan grande como el que estuvo en el encuentro del lunes», comienza el escrito presentado por los docentes, al que tuvo acceso Agenda Abierta.
Entre los principales planteos cuestionan la modalidad elegida como herramienta pedagógica para abordar estos temas, criticaron la postura teórica que define a la violencia de género como un «flagelo» y el recorte binario utilizado para conceptualizar los géneros en varón y mujer, acortando la mirada sobre todo un abanico posible de subjetividades/sexualidades. Además reclaman confusión a la hora de trabajar estereotipos, roles y funciones, y el uso de frases como “por suerte hoy los hombres colaboran en la casa”, o “tampoco para tener tantos novios chicas”, o “las mujeres no quieren denunciar” y “hay que respetarles esa decisión”.
Los distintos puntos sistematizados por educadoras y educadores de Paraná fueron entregados a los funcionarios provinciales, el pasado miércoles 7 de septiembre, con el fin de aportar en la generación de nuevas instancias de formación. «Mientras nos encontrábamos en el salón, ya en la presentación comenzamos a advertir algunos posicionamientos en relación a la temática que nos parecían cuestionables: entender y calificar a la violencia de género como un “flagelo” y no como un problema social determinado por la asociación entre patriarcado y capitalismo, sostener que “por suerte ahora los varones colaboran con las tareas de la casa” desconociendo que si el horizonte es la equidad, cada integrante de la familia desarrolla tareas que benefician al conjunto, incluyendo las tareas domésticas; el uso de binarismos genéricos heteronormativos ( varón/mujer), el uso de conceptos obsoletos como el de “círculo de la violencia”; y que sostenían afirmaciones iatrogénicas para intervenir, como por ejemplo “que las mujeres no quieren denunciar y hay que respetar esa decisión”, detallan trabajadores de la educación, en un comunicado enviado a Agenda Abierta.
«Una de nuestras colegas, docente de la Escuela Neuquén, recibió un trato muy violento por parte de la señora Bianqueri al recibirla. La Subsecretaria amenazó a la colega con “comunicar a nuestros directivos” (como mecanismo de vigilancia y control punitivo) y además nos alecciona: “que vayan a trabajar en vez de andar haciendo estas cosas”, señalan educadoras sobre la situación vivenciada cuando fueron a hacer entrega de la carta. «Queremos dejar expresado que “estas cosas”, forman parte de nuestra tarea como docentes, que día a día trabajamos en las aulas para la equidad e igualdad de géneros, por la no discriminación, por el reconocimiento , exigibilidad y disfrute de los derechos sexuales y reproductivos, por la visibilización de todas las identidades y géneros, por el respeto de las diversidades , por el derecho a tomar decisiones libres y responsables sin violencias, a favor de relaciones que potencien la salud, los saberes y los placeres. Y fundamentalmente, porque en cada escuela que estamos se implemente el cumplimiento de la educación sexual integral (Ley 26150)», continúa la declaración pública acercada a Agenda Abierta.
«Estamos convencidas que la escuela es el lugar donde “estas cosas” deben estar presentes formando parte del crecimiento en derechos de cada estudiante ya que aseguran subjetividades empoderadas, saludables y más felices», remarca el comunicado. «Queremos afirmar, por último, que seguiremos haciendo “estas cosas”, porque las sostenemos desde el lugar de nuestra formación y de nuestra experiencia tanto de aula como de investigación en la temática; y sobre todo porque además de la profunda preocupación por un contexto nacional donde muere una mujer cada treinta horas, las travestis son asesinadas sin reparo, nos mueve la voluntad de entender cada hecho educativo como un hecho político, fundante de ciudadanía en el reconocimiento y cumplimiento de nuestros derechos y en el marco de convivencia democrática», plantea el comunicado. Y finaliza con el repudio a la titular de la Subsecretaría de la mujer de Entre Ríos, donde afirman «que sin haber terminado de leer la nota que elevamos reaccionó violentamente con nuestra compañera».
Carta completa a Panozzo y Bianquieri
Primero queremos agradecer y saludar la realización de encuentros de capacitación sobre temáticas como la violencia de género, y reconocemos el esfuerzo que implica realizarlas, más cuando se plantean trabajar con un público tan grande como el que estuvo en el encuentro del lunes.
No obstante, sentimos la responsabilidad (en tanto docentes con una larga experiencia en la temática e investigadoras y productoras de conocimiento en dichas cuestiones) de realizar algunos señalamientos a modo de críticas constructivas en pos de los próximos talleres a llevar adelante, y que nos parecen centrales a la hora de garantizar procesos de educación basados en derechos sobre temáticas como las que se abordaron.
En ese sentido, pensamos que la herramienta pedagógica del taller es la más adecuada, pero en el encuentro del lunes no hubo oportunidad de desarrollarla. La modalidad expositiva y de debate que adoptó el encuentro no resultó la más feliz para lxs adolescentes que estaban presentes, ni para lxs colegas: sólo pudieron expresarse unxs cuantxs, (quienes se “animan” a tomar la palabra), provocó también que se distrajeran, o perdieran rápidamente el interés. Nos resulta llamativo, que estando involucrada la Secretaría de la Juventud, no fueran ellxs quienes diseñaran y llevaran adelante dinámicas o estrategias con lxs jóvenes presentes con herramientas más versátiles que sólo una presentación de power point.
En relación a la mirada conceptual que transmitieron las compañeras del equipo técnico, postura teórica que también es profundamente política, nos preocupan algunos marcos: entender que la violencia es un flagelo es igual a decir que es un castigo (cuasi divino) que se impone para expiar vaya a saber qué pecado. Acordarán con nosotras que la violencia de género dista bastante de eso; es un problema social, construido histórica/política/económicamente y sostenido por un sistema de solidaridades entre el patriarcado y el capitalismo. Además, esa misma idea de flagelo, hace pensar que la víctima ha hecho algo para “merecer” ese castigo o que se lo autoimpone.
Por otro lado, hablar sólo de dos géneros, masculino y femenino, achica peligrosamente la mirada social e incluso la de la perspectiva de género (cayendo en binarismos simplistas), porque actualmente los estudios teóricos (que también surgen al calor de las luchas de los movimientos sociales y LGTBIQ) hablan de al menos ocho géneros en la humanidad (y algunos que hablan de muchos más): varones, mujeres, transexuales, bisexuales, varones gays, travestis, lesbianas, pansexuales, intersexos, queer; y hablan de la migración entre géneros. Además, restringir el discurso de ese modo, invisibiliza a todo un abanico posible de subjetividades/sexualidades que sin duda, estaban presentes el lunes en el salón. Esto nos hace caer peligrosamente en reduccionismos en relación a la mirada sobre la “violencia” y sobre nuestro rol como docentes de acompañar la construcción de esos géneros e identidades.
Las afirmaciones escuchadas tales como: “por suerte hoy los hombres colaboran en la casa”, va en el mismo sentido: celebrar que los hombres “colaboren” hace pensar que la tarea le “corresponde” a otra, y ellos “colaboran, porque son buenos” pero no les corresponde. Esa idea está equivocada porque a lo que se tiende es a la equidad en todos los ámbitos, también en el doméstico. En una familia que comparte vivienda, las tareas también se comparten, porque las tareas son cosa de todxs.
Por otra parte al hablar de estereotipos, roles y funciones, que son cuestiones diferenciadas y que no se lograron aclarar del todo, la frase “tampoco para tener tantos novios chicas”, al final de una intervención sobre la mirada de cómo debe ser una mujer, incluso como modo de “gracia” o “chiste” para crear empatía, no hace más que dar un mensaje confuso y contradictorio a lo que estaba presente en el power point y no colabora a deconstruir las formas en que somos estigmatizadas socialmente las mujeres por decidir libremente que hacer o no con nuestro cuerpo y nuestra sexualidad. Otro punto importante es el uso de la palabra “hombre” como sinónimo de varón heterosexual. Ese uso de la palabra universaliza y perpetúa estereotipos machistas, y la intención es construir en el sentido inverso. Hay varones, y hay muchas clases de varones. Este mal uso de los términos conllevó a que se malinterpretaran las categorías conceptuales, y eso trajo luego muchas complicaciones a la hora de explicar porqué históricamente somos las mujeres las que sufrimos mayor discriminación en todos los ámbitos, otro ejemplo fue el de decir que “violencia de género hay hacia la mujer y también hacia el varón”. Si bien, es cierto que en nuestras sociedades las violencias atraviesan todos los géneros, en esta oportunidad sin una explicación más profunda (en relación al patriarcado y al modo de producción de nuestras sociedades –el capitalismo) trajo mucha confusión en lxs adolescentes.
En relación a la descripción de la Ley Nacional Nº 26.485 de Protección Integral para prevenir , sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, nos llamó mucho la atención la afirmación referida a que “las mujeres no quieren denunciar” y “hay que respetarles esa decisión”. Nos parece que es una frase tan iatrogénica como el concepto de círculo de la violencia, ya obsoleto, que estaba plasmado en los trípticos que había disponibles al ingreso. Es iatrogénica porque supone que hay algo del orden de la voluntad operando a favor de la situación de violencia, y deja esa presunción en el campo de la víctima. Lo cual convierte a la víctima casi en victimaria de su propia situación y de las futuras consecuencias que pueda traerle “su decisión”. Este tipo de afirmaciones invisibiliza la presencia de violencias simbólicas, patrimoniales, chantajes o presiones que la víctima ya ha sufrido antes de la situación de violencia física que pudiera desencadenar un proceso de denuncia. Además, también deja flotando cierto sentido peligroso: porque si se presupone que “no quieren”, ¿para qué voy a ir a denunciar?.
Por otra parte se hace sumamente necesario destacar que cuando las mujeres van a realizar denuncias muchas veces se encuentran con personal que descalifica sus relatos, que tergiversa sus expresiones y las acomoda a su interés , en otros términos se encuentra con personal que no está calificado en términos de capacitación para recepcionar y traducir en escrito estas situaciones. Si quienes concurren a denunciar son mujeres jóvenes mucho más aún. Si las instituciones que intervienen siguen violando los derechos de las mujeres esto las coloca en un lugar mucho más vulnerable porque quienes ejercen violencia hacia ellas no reciben sanción y ellas deben retirarse de sus casas, esconderse, buscar refugio como si fueran las delincuentes.
La última frase, referida al “respeto por la decisión”, no habla sino de omitir la responsabilidad de denunciar una situación de violencia en cualquier lugar y en el caso de ser funcionarios públicos ( como docentes, trabajadorxs del estado, etc) presentes en el salón, se convierte además en un delito.
Cada una de nosotras, en nuestras escuelas, trabajamos todos los días para la equidad de género, por la no discriminación, por el disfrute de las sexualidades, por la visibilización de todas las identidades y géneros, a favor de relaciones que potencien la salud, los saberes y los placeres, y estamos seguras de que comparten ese horizonte. Ojalá estas líneas sean un aporte para que podamos intercambiar en conjunto y de esta manera se genera una producción socializada del conocimiento y de su transmisión.
Con mucho respeto y humildad les agradecemos por su atención y por haber leído estas palabras.