Diputados del FPV expresaron su “categórico rechazo” a la declaración conjunta con el Reino Unido

Pedirán que se convoque con “carácter de urgente” a la canciller Susana Malcorra para que de explicaciones de la declaración conjunta sobre Malvinas en donde no se menciona el reclamo de soberanía.

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“Vamos a solicitar que se convoque con carácter de urgente a una sesión de la comisión para realizar un análisis profundo de la declaración conjunta y pediremos que se invite a la canciller Malcorra y el vicecanciller Carlos Foradori para que brinden información complementaria a la que ha sido difundida por la Cancillería”, dijo el diputado Guillermo Carmona (FPV), vicepresidente de la cámara de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, presidida por Elisa Carrió.

Ayer, las cancillerías de ambos países difundieron una declaración conjunta en la que no se mencionó el reclamo de soberanía histórico sobre las islas.

“Ese comunicado merece nuestro categórico rechazo. Vemos con preocupación el retorno a la política del paraguas de soberanía”, advirtió Carmona y señaló que de esa manera el país se posiciona en «una aceptación de la imposición británica de que se remuevan los obstáculos para las actividades hidrocarburíferas, lo cual choca con la legislación vigente en la materia”.

Los diputados convocarán también a las asociaciones de ex combatientes y veteranos de guerra, observatorios universitarios sobre Malvinas, académicos y especialistas para obtener una “amplia perspectiva sobre las consecuencias que puede derivar” del entendimiento.

Detalle del acuerdo firmado

Las cancillerías de Argentina y el Reino Unido firmaron un acuerdo de diez puntos bajo la fórmula de poner un paraguas al reclamo de soberanía. Argentina se comprometió a eliminar las sanciones a las empresas que operen en las islas. Los kelpers lo celebraron.

En el extraño horario de la medianoche del martes, las cancillerías de Argentina y el Reino Unido dieron a conocer el acuerdo firmado para generar una “agenda positiva” entre ambos países, retomando el “paraguas” en el reclamo de soberanía que estableció Carlos Menem en 1989. En el marco de una declaración de varios puntos, obviamente, el crucial es el referido al Atlántico Sur en el que “se acordó adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”. En criollo, evitar las sanciones a las empresas pesqueras y petroleras que operan en la zona. Como retribución consuelo, se anunció un vuelo más a las islas con escala en el continente. De tan concesivo, el acuerdo fue celebrado por el gobierno kelper, generalmente en contra de todo lo que sea firmar algo con Argentina. El ex secretario de Asuntos Relativos a Malvinas y diputado del Parlasur, Daniel Filmus, consideró que incluye cuestiones “muy graves” como cuando se evita reclamar por la permanencia de una megabase militar en las islas o se da a entender que se pasará por alto la ley que estableció sanciones para las firmas que exploren hidrocarburos sin permiso del gobierno.

La canciller Susana Malcorra y su segundo Carlos Foradori se reunieron el martes en la Cancillería con el vicecanciller británico “sir” Alan Duncan y compartieron un panel en el foro de negocios en el CCK. Se comprometieron a “una sólida cooperación en beneficio de los pueblos de ambos países” que detallaron en una agenda –atención– “omnicomprensiva, multidimensional y multisectorial” de 10 puntos.

Uno es el de la “Seguridad Internacional y Defensa”, en el que habla de una “coordinación internacional más estrecha” para enfrentar de manera conjunta las “amenazas a la paz”. En ese ítem es en el que Filmus advierte que se obvia la tradicional protesta argentina contra la base militar que el Reino Unido mantiene allí en flagrante violación a las resoluciones de las Naciones Unidas y que, en marzo pasado, el ministro de Defensa británico, Michael Fallon, prometió reforzar.

Respecto al punto “Atlántico Sur”, acordaron el apoyo al proceso de identificación de los soldados enterrados en el cementerio de Darwin que se lleva adelante mediante la intervención de Cruz Roja, ya iniciado durante las gestiones de Cristina Kirchner y David Cameron. Respecto a los vuelos desde el continente –supuesto avance argentino en el acuerdo– se habla de conexiones aéreas adicionales entre las islas y terceros países. “En este contexto acordaron el establecimiento de dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección”, se firmó. Actualmente, hay vuelos semanales de LAN Chile desde Punta Arenas a las islas y que, una vez por mes, hacen escala en Río Gallegos. Es decir, ahora habría dos escalas.

El punto crítico, sin dudas, es cuando se habla de “adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos” para la economía de las islas. En noviembre de 2013, por amplia mayoría, el Congreso sancionó una ley que estableció multas y hasta penas de prisión para los directivos de compañías implicadas en la exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos en territorio argentino que no contaran con permiso del gobierno. No queda claro cómo hará la administración macrista para remover ese “obstáculo”, pero la afirmación llenó a alborozo a los kelpers. “El gobierno de las Islas Falklands está conforme en que el gobierno argentino haya aceptado remover los obstáculos que limitan el crecimiento económico de las islas. Esto ayudará a desarrollar la pesca y la industria turística que son tan importantes para nuestra economía”, sostuvo en un comunicado Phyl Rendell, integrante de la asamblea legislativa.

“A nosotros nos vendría muy bien hacer exploración hidrocarburífera en el Mar del Norte”, ironizó Filmus, consultado por este diario. “No puede ser que la canciller Malcorra, que quiere ser secretaria general de las Naciones Unidas, no reclame el cumplimiento de las resoluciones que aprobó ese organismo respecto a las Malvinas. No sé cómo va a hacer ahora el gobierno argentino para pedirle apoyo a los demás países latinoamericanos. Daría la sensación que estamos entregando nuestros recursos pesqueros, gasíferos y petroleros a cambio de un voto en las Naciones Unidas”, agregó.