Obras abandonadas, la no renovación de cinco trabajadores, el desfinanciamiento nacional y municipal, parte de las declaraciones de Maximiliano Musto, ex subidrector del CePLAs Paraná. Sólo abre 3 días a la semana.
Por Mariano Osuna
En el barrio Anacleto Medina se encuentra en la capital provincial el Centro Preventivo Local de Adicciones, inaugurado en 2014. En el CePLAs de Paraná se realizaban distintas actividades como parte de un dispositivo que abordaba distintas situaciones en lo cotidiano, apostando a la reconstrucción de los proyectos de vida. «El año pasado el CePLAs funcionaba de lunes a sábado. Hoy se encuentra abierto lunes, miércoles y viernes. Hay un total abandono por parte del gobierno local. La obra misma que está sobre Virrey Vertis está en la desidia, hasta se han robado el alambrado. Entristece mucho», relató Maximiiano Musto, ex subdirector del lugar, a Agenda Abierta.
Los CePLAs son dispositivos que aborda la situación de jóvenes cuyos derechos han sido vulnerados y se encuentran en riesgo respecto a las adicciones. Este se ejecuta en el territorio a través de un Cogobierno entre Nación y Municipio, además de la articulación entre los diversos sectores que atraviesan la temática y la vida cotidiana de la comunidad. Son espacios de Encuentro, Contención, Recreación, Formación y Capacitación, que impulsan la creatividad, el desarrollo cultural, deportivo y artístico, generando distintas herramientas que potencien el proyecto de vida de cada participante. En la capital provincial se creó en septiembre del 2014.
«Ingresé en mayo de 2015, junto a otros integrantes que se sumaron a áreas de deportes, de vitalizadores y en la unidad educativa. Ese mes se comenzó con un equipo de trabajo que logró fortalecer el Cepla Paraná con una dinámica positiva. La Municipalidad en ese momento tuvo la decisión política de fortalecer el dispositivo, además de incorporar seis trabajadores», explicó Musto. «Estaba el área de encuentro, donde había dos vitalizadores, una trabajadora social, un estudiante avanzado en psicología y había dos médicos comunitarios. Después estaba el área de deportes, con dos profesores de educación física y un estudiantes avanzado, con básquet, voley, atletismo, hockey, fútbol masculino y femenino. Teníamos un área de Cultura con tres talleristas, con folklore, rap, circo, baile latino, batucada y guitarra. Había un área de formación donde había desde cocina a preventores culturales comunitarios. Además teníamos un soporte de apoyo escolar y un espacio de producción audiovisual. Y se contaba con una revista donde se veía la producción de los chicos en el CePLAs y las historias de vida», profundizó el ex Subdirector.

«Cinco trabajadores fueron dados de baja sin justificación alguna en diciembre. Los principales cambios son notables. Antes había una articulación directa con las instituciones de la zona, con la Escuela Rosas, la Bazán y Bustos, con la Red Creer, con el centro de Salud y con Huellas para abordar distintas situaciones que se daban todos los días, desde problemáticas de abandono de la escuela, a situaciones de violencia familiar, o de violencia de género», destacó Musto. «Lo que preocupa es que los pibes que encontraban en el CePLAs un lugar para ir, para recrearse, para fortalecer sus potencialidades lúdicas, hoy no tienen ese espacio. Hoy son seis personas y no pueden llevar adelante todas las actividades que se desarrollaban en las áreas que te nombraba anteriormente», detalló sobre la realidad del espacio y agregó sobre el rol actual de la Sedronar que lo único que hace «es pagar sueldos».
Trabajadoras y trabajadores fueron recibidos por Desarrollo Social municipal, mientras que la concejal del FPV, Stefanía Cora, fue la única que presentó un pedido de informe sobre esta problemática. El CePLAs de Paraná espera respuestas oficiales sobre el futuro del espacio, mientras los jóvenes del barrio sufren la pérdida de un dispositivo que apostaba a la restitución de derechos.