Continúan las quejas de los comerciantes por el reordenamiento del tránsito.

A casi dos meses del cambio de sentido de circulación los comerciantes de las calles Gualeguaychú y Echagüe ven más problemas que soluciones. «El tránsito era un caos y ahora es mucho peor» advierten.

gualeguaychu

Por Pablo Churruarín

quejas_echagueAntes de la implementación de los cambios de sentidos de circulación y estacionamiento se comenzaron a ver en muchas vidrieras de comercios de Paraná carteles que advertían que “no aceptaban la equivocada idea del cambio de sentido de calle Echagüe” y convocaban a cuidar “el principal ingreso a Paraná”. También cuestionaban “la equivocada idea de hacer mano única nuestra histórica calle comercial Gualeguaychú”. Pasados casi dos meses de su puesta en marcha, tanto comerciantes que mantienen esos carteles como quienes no se expresan gráficamente cuestionan la medida.

Cambio de sentido en calle Echagüe

Una comerciante del rubro pinturería considera como ciudadana que se mejoró la circulación, pero “como comerciante se complicó mucho el estacionamiento». Cree que “el gran problema de Paraná es el estacionamiento: la gente está acostumbrada a estacionar en la puerta del lugar a donde va y no le gusta estacionar a 4 cuadras”. En relación al cambio de sentido este negocio se vio beneficiado porque su esquina logró más visibilidad. «Los clientes siguen viniendo”, manifestó.

Carlos, un vendedor de repuestos automotor de calle Echagüe reconoce que “el tránsito es más fluido, pero el estacionamiento es más complicado”. Antes de la reforma se podía estacionar a 45 grados sobre ambas aceras. Ahora sólo se puede estacionar sobre el lado izquierdo y paralelo al cordón. Cuentan que «los clientes gritan desde el semáforo preguntando si tenemos tal repuesto», ya que los inspectores en esa zona son muy estrictos.  Como el cambio de sentido los perjudicó en visibilidad tuvieron que poner otro cartel para que se vea el negocio, ya que “cayeron un poco las ventas”, dijo. Consideró que “a la gente no le gusta caminar, si pudiera estacionar adentro del negocio lo haría”. Hablando mal y pronto dijo que con las reformas “se cagan en el comerciante”.

Quienes viven en esta calle tampoco la pasan mejor. Un vecino, que no vive en una esquina sino en la mitad de la cuadra, amaneció con una parada de colectivos justo enfrente de su garage, complicándole tanto las entradas como las salidas de su propiedad. Un día que se demoró en el procedimiento le intentaron aplicar una infracción pero fue motivo de una gresca entre vecinos e inspectores por lo que no se llegó a concretar la multa.

Mano única y carriles exclusivos en Gualeguaychú

quejas_gualeguaychuMaría del Carmen y Ramón son dueños de un Bazar sobre calle Gualeguaychú y además viven en la propiedad de arriba del negocio. Su principal queja es el permanente ruido de bocinas “de los calentones” que no les tienen paciencia a los conductores que no entienden todavía los cambios de semáforos y los lugares habilitados o permitidos para girar. Se suma la complejidad de entender que en la misma esquina y sentido hay un semáforo para vehículos particulares y otro para el transporte público, alternando el permiso de paso y giro.

Los comerciante evalúan que “antes el transito era un caos y ahora es mucho peor”. Entre las bocinas y la velocidad a la que circulan los colectivos se ven obligados por primera vez en su historia a trabajar con las puertas cerradas para minimizar el ruido y el polvo. Cuentan además que durante la noche la situación empeora ya que “la calle se transforma en una autopista, los colectivos pasan a mil por hora, sin respetar ni siquiera a las personas mayores que intentan cruzar la calle”.

Consideran que faltan controles: «A media mañana hay 4 inspectores en una cuadra, pero después no están en todo el día». También se lamentaban que «las motos no solo estacionan sino que también circulan por la vereda».

Otro comerciante dedicado a la venta de repuestos electrónicos también comentaba que debido a la alta velocidad y a la semaforización diferenciada a los peatones se les complica mucho cruzar. Menciona también que cuando los remises se detienen a subir o bajar pasajeros, en cualquiera de los dos carriles, se producen obstrucciones, bocinazos y hasta colisiones.

Coinciden en evaluar que las “ventas bajaron muchísimo, se nota el parate” agravado por la falta de lugares para estacionar. “Mis clientes me dicen que tuvieron que dejar el auto a seis cuadras. A mi negocio viene mucha gente del interior y como es muy específico lo que vendo no los he perdido, pero no hay donde estacionar cerca. Los repartidores se la rebuscan para parar en algún lado porque las autoridades directamente se olvidaron del estacionamiento”. En el caso del Bazar estiman que perdieron clientes que ahora se van a comprar a los hipermercados por la facilidad para estacionar, sobretodo de personas mayores o con movilidad reducida.

A la reducción de los espacios que había para estacionamiento se agrega la reciente instalación de la oficina de atención al público más importante del IOSPER en nuestra ciudad y el polo de atracción que ya generaba el Hospital San Martín.

La mayoría de los comerciantes se enteraron de los cambios cuando comenzaron a señalizar las calles, y se lamentaban de que “nadie los consultó en ningún momento”. Las autoridades han anunciado que los cambios aún no terminaron, e incluso que los que se hicieron no son definitivos. Los comerciantes se quejan porque “en un escritorio se sientan dos funcionarios y dicen vamos a hacer así y así y después lo sufrimos los que estamos en la calle”.