El Mocase denunció violencia de Manaos durante este sábado a la comunidad del Bajo Hondo. Quema de ranchos y vehículos, disparos generalizados y heridos de bala entre los graves hechos.

El Movimiento Campesino de Santiago del Estero ha protagonizado durante décadas una nueva cosmovisión sobre la agroecología, la agricultura familiar, la formación y la educación, el mundo del trabajo, y la vida en general. También ha resistido a reiterados ataques de empresarios privados nacionales e internacionales y de las fuerzas de seguridad estatales, en la puja contra la comercialización y la extranjerización de la tierra y por la restitución de los derechos humanos de la comunidad.
Las denuncias contra Manaos marcan una constante en los últimos años. «Tres camionetas de la empresa Manaos de Orlando Canido, cargadas con 15 personas armadas con pistolas y rifles, entraron nuevamente a los tiros a la comunidad indígena guaycurú de Bajo Hondo, provincia de Santiago del Estero», informa el Mocase, a través de un comunicado al que tuvo acceso Agenda Abierta, sobre los acontecimientos de este sábado.

«La banda armada empezó a perseguir a las familias de la comunidad, que se tuvieron que refugiar en el monte con sus hijos e hijas, mientras veían como prendían fuego a las viviendas y a los vehículos de la comunidad. En esta secuencia de tiros, dispararon a los vehículos y el compañero Pedro Campos recibió un balazo en la pierna y se encuentra pendiente de operación para extraerle la bala», destaca el Movimiento Campesino de Santiago del Estero en las declaraciones difundidas desde su página web.
«Después de prender fuego a los ranchos y viviendas de la comunidad ( que habían sido reconstruidas tras el ataque del mes de julio), la emprendieron contra los animales vacunos, matando a 6 e hiriendo a más de 14. Pasaron por el pozo, destruyeron el brocal y lo envenenaron nuevamente. E incluso atacaron a los dos policías que debían cuidar a las familias y que se encontraban en la orilla del campo. Después de esto, se retiraron del territorio comunitario», continúa el comunicado sobre los ataques sufridos por el Mocase por la empresa Manaos. Y agrega, en relación a la respuestas de las fuerzas de seguridad, que «al cabo de un rato, se hizo presente una comitiva policial que hasta el momento, no actuó para detener a los responsables».
Es el segundo ataque en tres meses
El sábado 2 de julio, después del mediodía, seis camionetas con gente armada y encapuchada, comandadas por Orlando Canido, dueño de Gaseosa Manaos, y sus empleados Lachi Letonay y Adrián Corico, ingresaron a la Comunidad del Bajo Hondo, donde se resiste desde hace más de 3 años a los intentos de desalojo por parte de este empresario Canido. «Después de amenazar de muerte a las familias y mientras un grupo tenía apuntando a los niños y mujeres de la comunidad, otro grupo prendió fuego a dos viviendas, a los corrales, destruyó bebederos y largaron veneno y escombros al único pozo de agua potable de la comunidad», difundió en aquel momento el Mocase mediante un comunicado.

«Los hechos muestran la actitud violenta, paramilitar y propia de otras épocas del empresario Orlando Canido, en sus intentos por apoderarse de las tierras campesinas indígenas de toda la zona, con la complicidad del poder judicial de Santiago del Estero. Una nueva ola de violencia por parte de los empresarios, con la complicidad de jueces como Tarchini, Moreno, LLanos, Mansilla y Torrellio, se está extendiendo por la provincia», señaló el Movimiento Campesino de Santiago del Estero. Un mes antes, uno de los campesinos había sido apuñalado por defender sus tierras.
Volver a reconstruir la comunidad
Como en aquél 2 de julio, otra vez, ahora un 24 de septiembre, la empresa Manaos es acusada por hechos graves de violencia hacia el Mocase. «Nos hicimos presentes muchos compañeros y compañeras de las comunidades vecinas que fuimos a ayudar a reconstruir los ranchos, los alambres y acompañar las familias de la comunidad, con la solidaridad como nuestra principal arma de lucha», afirmaron en un comunicado sobre el proceso de reconstrucción de sus casas y sus barrios luego del ataque de la empresa, y el silencio estatal.
¿Y el Poder Judicial?
«Este nivel de impunidad es inadmisible. El modo de actuar violento y mafioso de Orlando Canido,el dueño de Gaseosa Manaos que en varias ocasiones se ha presentado en el campo comunitario queriéndose adueñar del mismo, ha sido públicamente denunciado durante años, con aporte de pruebas, filmaciones, denuncias, etc», destaca el comunicado sobre la situación que atraviesa la comunidad en su vida cotidiana desde hace años.
«Llevamos meses denunciando el incremento de la violencia, la presencia de bandas armadas, los amedrentamientos en las rutas, las muertes de animales y cortes de alambre y los jueces jamás actuaron», criticaron al Poder Judicial por su inacción frente a los reiterados ataque. «Ahora mismo, estamos pendientes de la detención de los miembros de la banda comandada por Lachy Letonay y a las órdenes de Orlando Canido, porque el nivel de violencia de estas bandas armadas es cada vez más peligroso para la vida de las familias campesinas», detalla el Mocase.

«Exigimos la actuación inmediata de la justicia, la detención de Orlando Canido y de toda su banda armada. Queremos vivir y producir alimentos sanos en nuestras tierras. Ni un muerto más por el derecho a la tierra», finaliza el comunicado.