Movilización en Paraná exigiendo la libertad de Belén, condenada por un aborto espontáneo

Se realizó una concentración y una intervención pública de la plaza de mayo en Paraná contra la criminalización de Belén, la joven tucumana condenada a ocho años de prisión. Reclamaron la legalización del aborto.

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Por Mariano Osuna

 

Este viernes, en diferentes lugares públicos del país, organizaciones sociales, feministas y del movimiento de mujeres, realizaron una instancia de reclamo nacional por Belén, nombre usado para preservar la identidad de la mujer de 27 años, que se encuentra detenida desde el 21 de marzo de 2014, luego que la denunciaran, en clara violación del secreto profesional del equipo médico, mientras estaba internada en el Hospital Avellaneda, de San Miguel de Tucumán, después de sufrir un aborto.

En Paraná la actividad fue organizada por la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y el Foro contra la violencia patriarcal y heteronormativa, como parte de jornadas nacionales que alzaron su voz pidiendo la liberación de Belén y exigiendo la garantía del Estado contra la criminalización del aborto y a favor de su legalización. «Esta tarde nos convocamos en la plaza de mayo para exigir la libertad para belen, en el marco de una jornada de lucha nacional, donde en todas las plazas del país agrupaciones de mujeres, feministas, sociales, partidos politicos, hicieron oír el reclamo por el derecho al aborto legal y la no criminalización de nuestros abortos», explicó, a Agenda Abierta, Soledad Henares, integrante del Foro y de la Campaña.

«En nuestra ciudad, realizamos una radio abierta, donde compartimos diversas lecturas sobre el derecho a decidir, el aborto legal, la autonomía de los cuerpos, etc» señaló Henares, sobre la jornada de lucha nacional convocada para este viernes, y que tuvo su réplica en la plaza de Mayo, en el encuentro de las calles Urquiza y San Martín de la capital provincial.La actividad, que comenzó a las 17 hs, contó con la presencia de agrupaciones sociales, barriales, partidos políticos, agrupaciones de mujeres y de la disidencia sexual. La jornada tuvo además el acompañamiento «de una cuerda de tambores, e intervenciones en el espacio con diferentes consignas para interpelar a las personas que se hacían presentes» definió Henares.

 

Tambores en la intervención de la Plaza de Mayo
Foto: Campaña. Tambores en la intervención de la Plaza de Mayo

Belén

La Sala III de la Cámara Penal, integrada por los jueces Dante Ibañez, Néstor Macoritto y Fabián Fradejas, condenó a la joven, mediante un proceso judicial irregular, a 8 años de prisión por “homicidio doblemente agravado y por alevosía”. Las presentaciones públicas, legislativas y judiciales, organizadas por diferentes espacios de derechos humanos y movimientos feministas, fueron el reflejo de la creciente visibilidad del hecho en la agenda pública.

Como informó Agenda Abierta, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas notificó al Estado argentino la necesidad de “revisar el caso de Belén”. El jueves 28 de julio pasado, once organizaciones, que abarcan a Católicas por el derecho a decidir, el CELS, las y los legisladores de la nueva izquierda, Andhes y Amnesty, se presentaron frente a la Corte tucumana como amicus curiae, una figura jurídica que permite el involucramiento de terceros ajenos a un litigio en determinadas causas. Ese mismo día los diversos espacios colectivos convocados elevaron un petitorio a Claudio Avruj, actual secretario de Derechos Humanos de la Nación, con el propósito de plantear iniciativas sobre este caso y también sobre las distintas situaciones judicializadas de mujeres por abortos. La Corte Tucumana tiene 90 días para expedirse.

Belén, fue condenada el 19 de abril, atravesada por situaciones de violencia institucional del sistema de salud público y del Poder Judicial después. El 16, apenas tres días antes del juicio, conoció a su abogada defensora. El fallo y sus fundamentos, fueron conocidos el 3 de mayo, por la Sala III, aunque sin lectura pública.

El caso de “Belén” es el de una mujer de 25 años que llegó con su madre al Hospital Avellaneda, de San Miguel de Tucumán en la madrugada del 21 de Marzo de 2014 con dolores abdominales. Luego de permanecer dos horas en la guardia, tuvo una hemorragia, y el diagnóstico de un “aborto espontáneo incompleto sin complicaciones”. Ese fue el principio de las irregulares violaciones de derechos humanos contra la joven tucumana que se encuentra cumpliendo una condena de ocho años, desde hace 26 meses, en el Penal de Santa Ester.

 

Comunicado de la Campaña Nacional por el derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

 

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito reclama la inmediata liberación de Belén, presa desde hace dos años por un aborto espontáneo y víctima de un proceso judicial plagado de irregularidades, estereotipos y violencia. El caso de “Belén” es el de una joven que con 25 años llega en compañía de su madre la madrugada del 21 de Marzo de 2014 con dolores abdominalesa un hospital público de la ciudad de San Miguel de Tucumán, le administraron calmantes y estuvo aproximadamente dos horas internada en la Guardia. Tuvo una hemorragia, le diagnosticaron un “aborto espontáneo incompleto sin complicaciones” y de ahí en adelante, comenzó su calvario. Acusaciones, sospechas y, finalmente, la cárcel. Una vez que le dieron el alta médica, fue trasladada directamente al Penal de Santa Ester, la unidad carcelaria que la aloja desde hace 26 meses. Su atención médica y su proceso penal estuvo plagados de irregularidades: violación del secreto profesional, torturas, contradicciones en el cuadro probatorio, una Defensa Técnica negligente y un Poder Judicial que, sin pruebas y apelando a prejuicios estereotipados de género, la condenó a 8 años de prisión por “Homicidio agravado por el vínculo”. Un vínculo que no está probado, un homicidio que no está probado, una escena del crimen que no fue documentada y un feto cuya cadena de custodia se violó de tal forma, que terminó por extraviarse (todo esto está probado en la causa). Coincidimos con Soledad Deza de CDD Argentina, la abogada que hoy lleva su causa, quien se sintió interpelada y reaccionó al saber que había una mujer presa por aborto y que el Movimiento de Mujeres no sabía del caso. A partir de la toma de conocimiento de este aberrante caso de violación de Derechos de esta joven, Soledad Deza, como abogada asumió su defensa.
Políticamente este caso demostró varias cosas. Por un lado la vigencia indudable de una tríada que conforman Policía, Sistema de Salud y Poder Judicial, con potestades suficientes para criminalizar a una mujer pobre. Al mismo tiempo evidenció que los efectores de la salud no respetan las obligaciones legales frente a la relación médico/a –paciente, ni a la atención médica de un caso de aborto. Y finalmente, también quedó al descubierto la falta de perspectiva de género de un Poder Judicial patriarcal y misógino que desde distintos lugares condenó moralmente a una mujer: desde la Defensa Técnica, su Defensora Oficial la creyó culpable, el Fiscal la acusó sin pruebas y la Cámara Penal, la condenó injustamente. Un mismo Estado para múltiples violaciones de derechos, todos vinculados con la salud reproductiva. La Mesa para la Libertad de Belén, compuesta por 40 organizaciones de un arco político significativo: organizaciones de mujeres multipartidarias, con Sindicatos, agrupaciones estudiantiles también de diferente extracción política y organizaciones de DDHH, significa un gran avance en términos de construcción feminista porque supone anteponer las demandas de género por sobre las partidarias, pero asumiendo que la lucha política es una sola. En términos de género el caso de Belén visibilizó que existen distintas capas de vulnerabilidad que se superponen para profundizar la desigualdad y que no es solamente el hecho de ser mujer abortante lo que se condena, sino también el hecho de ser pobre. La puerta de acceso a la salud y a la justicia se achica demasiado cuando existe escasez de recursos simbólicos y materiales en las mujeres. La desigualdad es penosa. El caso Belén demuestra cómo un evento obstétrico adverso puede convertirse en un hecho policial, luego judicial y finalmente en un hecho político y social gracias a la intervención del Movimiento de Mujeres, de Soledad Deza y de CDD, organización impulsora de la Campaña por el Aborto Legal Seguro y Gratuito. Nos resulta imposible permanecer inmóviles frente a las injusticias que depara la pertenencia a un sector social pobre, la propia condición de mujer y la ciudadanía debilitada que promueve una salud sexual desprovistas de políticas en tiempos neoliberales. Nuestras luchas han sido siempre al lado de las mujeres. Allí es donde trabajamos y allí es donde se necesita más justicia. Libertad para Belén, es libertad para todas.