Apunta a mejorar el ingreso al sistema de trabajo formal, sobre todo para jóvenes de entre 18 y 24 años, pero implicaría mecanismos de flexibilización y facilidades a las empresas para desvinculaciones.
El gobierno nacional analiza darle impulso a un proyecto que permita que jóvenes de entre 18 y 24 años ingresen al mercado laboral formal con relaciones contractuales flexibles, lo que quitaría estabilidad.
La idea es que las compañías puedan incorporar nuevo personal por un período de tiempo, y que tengan facilidad para terminar la relación.
Según Ámbito, «el problema de la idea, es que la sola referencia al título haría estallar políticamente la relación entre el Ejecutivo y la flamante nueva conducción tripartita de la CGT; además de la suba de la marea de las críticas opositoras. Sobre este seguro e inevitable rechazo político, deberá trabajar el Gobierno».
Ante la caída del empleo, y teniendo en cuenta la existencia de un 9,3% de desempleo en el segundo trimestre del año, el Ejecutvo apunta a generar trabajo para evitar conflictos sociales. Los puntos sobre los que trabaja parte del Gobierno serían, básicamente, la flexibilización de las condiciones de contratación para los nuevos trabajadores; en especial las personas que tengan entre 18 y 24 años que no hayan tenido antes un puesto en blanco; y la posibilidad de permitir negociaciones paritarias descentralizadas y por empresa, cuando los empleados lo consideren necesario eliminando incluso la obligatoriedad para que la cúpula sindical y las autoridades competentes avalen los acuerdos.
En el primer caso se trataría de una revitalización de la «ley de primer empleo» que el Gobierno ya había enviado en mayo al Congreso y que por ahora permanece frenada.
La iniciativa debería ser aprobada por ley; con lo que se necesitaría un amplio acuerdo con los representantes legislativos de la oposición para que la idea avance en el Congreso.