A 4 meses de la sentencia contra Belén, 11 organizaciones se presentaron como amicus curiae. La causa llegará a la Corte luego del petitorio entregado al Secretario de DDHH de la Nación Avruj. La ONU también pidió que se revise el caso.
Por Mariano Osuna.
Belén, nombre usado para preservar la identidad de la mujer de 27 años, se encuentra detenida desde el 21 de marzo de 2014, luego que la denunciaran, en clara violación del secreto profesional del equipo médico, mientras estaba internada en el Hospital Avellaneda, de San Miguel de Tucumán, luego de sufrir un aborto.
La Sala III de la Cámara Penal, integrada por los jueces Dante Ibañez, Néstor Macoritto y Fabián Fradejas, condenó a la joven, mediante un proceso judicial irregular, a 8 años de prisión por “homicidio doblemente agravado y por alevosía”. Las presentaciones públicas, legislativas y judiciales, organizadas por diferentes espacios de derechos humanos y movimientos feministas, fueron el reflejo de la creciente visibilidad del hecho en la agenda pública.
Hace catorce días, desde el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas se notificó al Estado argentino la necesidad de «revisar el caso de Belén». Ayer, once organizaciones, que abarcan a Católicas por el derecho a decidir, el CELS, las y los legisladores de la nueva izquierda, Andhes y Amnesty, se presentaron frente a la Corte tucumana como amicus curiae, una figura jurídica que permite el involucramiento de terceros ajenos a un litigio en determinadas causas.
En la misma jornada de este jueves, los diversos espacios colectivos convocados elevaron un petitorio a Claudio Avruj, actual secretario de Derechos Humanos de la Nación, con el propósito de plantear iniciativas sobre este caso y también sobre las distintas situaciones judicializadas de mujeres por abortos. La Corte Tucumana tiene 90 días para expedirse.
Belén, fue condenada el 19 de abril, atravesada por situaciones de violencia institucional del sistema de salud público y del Poder Judicial después. El 16, apenas tres días antes del juicio, conoció a su abogada defensora. El fallo y sus fundamentos, fueron conocidos el 3 de mayo, por la Sala III, aunque sin lectura pública.

En sus declaraciones a la Justicia, la joven denunció violencia obstétrica e institucional afirmando que “un enfermero me trajo un feto en una cajita y me insultó por lo que le había hecho. Yo le decía eso no es mío y me decía mirá, este es tu hijo”. También recordó que despertó «en su cama de la Sala 5 rodeada por varios policías que le inspeccionaban sus partes”.
Según la reconstrucción hecha por su abogada, Soledad Deza, Belén fue derivada al Servicio de Ginecología. La Defensa explica que desde ese cambio de área en el hospital, la joven comenzó a sentir acusaciones «sobre lo que había hecho», en relación al aborto.
El tema se sigue expandiendo en el territorio nacional, regional y mundial. Nuevos actores en la causa, y el compromiso social frente a la condena, serán parte de las dinámicas semanas en que la Corte tucumana deberá resolver sobre esta situación. Serán intensos 90 días para el caso, aunque largos en la expectativa de Belén, que espera una definición estando privada de su libertad.
