Sabrina: “Mi hermano anda por ahí y no sabe quién es, o sí sabe y no se anima”

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Sabrina Gullino valoró la importancia de la elevación a juicio de la causa contra el médico Torrealday y sus socios, implicados en la desaparición de su hermano mellizo. “El horizonte tiene que ser juzgar a los cómplices civiles de la dictadura”, afirmó

Luego de la elevación a juicio de la causa contra los médicos paranaenses acusados de participar en robo de bebés durante la última dictadura en Paraná, Sabrina Gullino Valenzuela Negro destacó la importancia que tiene este paso procesal para el juzgamiento de los cómplices civiles del terrorismo de Estado. A la vez se refirió a la búsqueda de su hermano mellizo, quien continúa desaparecido, y sostuvo que además de las investigaciones para encontrarlo, será fundamental el recorrido que “el Melli” realice a partir de dudar sobre sus orígenes.

“La elevación a juicio es la consecuencia del laburo de muchos años que iniciaron el Mencho (Guillermo) Germano, los organismos de derechos humanos y los compañeros de H.I.J.O.S. No nos sorprende pero sí es grato saber que dio sus frutos el trabajo”, sostuvo Sabrina Gullino al ser consultada por la decisión del juez federal Leandro Ríos de remitir el expediente de la “causa Melli” al Tribunal Oral Federal de Paraná. Como consecuencia de esa resolución, en poco tiempo más serán juzgados los socios del Instituto Privado de Pediatría (IPP), Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Rossi. Estos médicos están acusados de ser partícipes de los delitos de Sustracción de menores y Supresión de identidad de Sabrina y su hermano, hijos de los militantes montoneros detenidos-desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela.

“Me parece que en el contexto de las causas, ésta de alguna manera va marcando el horizonte de lo que tiene que ser juzgar a los cómplices civiles de la dictadura cívico-militar-eclesiástica. Entonces, en ese sentido, nosotros como familiares, como también formando parte de los organismos, nos sentimos satisfechos”, dijo en una entrevista con Radio Comunitaria Barriletes.

Los bebés recién nacidos estuvieron internados en el Instituto Privado de Pediatría en marzo 1978, ya separados de su familia biológica, y allí fueron entregados a personas no autorizadas para retirarlos. Los dueños de la clínica están procesados por haber permitido la concreción de esos delitos y tampoco haber denunciado a la Justicia de Menores lo sucedido.

Sabrina, quien restituyó su identidad en 2008, valoró las pruebas que existen sobre la intervención de los socios del IPP en los delitos investigados. Por ejemplo, mencionó una reunión que mantuvo hace pocos años junto a su hermano Sebastián Álvarez y parte del equipo de investigación de Abuelas de Plaza de Mayo, con los cuatro socios del IPP –todavía no había fallecido Luis Schroeder– y en esa ocasión “fue el mismo Torrealday quien al tratar de interpretar la información del libro de actas de ingresos y egresos de la institución, dijo ‘ese bebé salió vivito y coleando’. En otro momento dijo: ‘ese bebé, por el costo que se pagó, entró descomplejizado’. De alguna manera ellos en esa intención de tratar de colaborar pero sin quedar comprometidos, nos estaban diciendo que el Melli está bien, está vivo y que sabían que había sido dado de alta de esa institución”.

También subrayó que los testimonios de las personas que trabajaban con ellos en la clínica dejan una “fuerte evidencia” de que no podía darse ningún paso allí dentro sin que los socios lo supieran: “Era una institución que recién comenzaba y se pagaba, no había nada caritativo. Cualquier bebé que se ingresaba, se cobraba. No era un quincho que se alquilaba, que es la idea que ellos quieren dar. O sea, no era que cualquier médico podía ir con sus pacientitos e internarlos sin que ellos supieran. Acá hay una responsabilidad”.

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El deseo de saber

“Treinta y ocho años son muchos para la vida de una persona. El Melli, que es mi hermano, anda caminando por ahí y no sabe quién es, o sí sabe y no se anima”, reflexionó Sabrina. Y agregó: “Tiene toda una familia y una sociedad que lo está buscando y necesitamos encontrar a cada uno de los nietos que nos faltan a todos. Para la historia de un país, 38 años es poco; entonces son muy importantes estas causas para entender que esto es algo que nos ha pasado a todos los argentinos y no solo a mi familia”.

Para la “Nieta 96”, las investigaciones son indispensables para la búsqueda de los hijos de desaparecidos robados durante la dictadura, pero también lo es “el recorrido que hace cada persona cuando tiene una duda tan fuerte que tiene que ver con sus orígenes”. Y subrayó: “Ya somos adultos, entonces también tenemos que tener en cuenta que nadie le va a venir a robar su historia, sus vínculos con la familia con la que le haya tocado crecer”.

“Cuando alguien tiene dudas sobre su identidad y le cuesta dar el paso, pero hace una presentación espontánea, es porque hay un deseo y cuando hay un deseo el recorrido es mucho más fácil. Pero también se dan los casos de que los padres tienen responsabilidad en la apropiación, y con la intención de no comprometerlos, esperan a que se mueran los padres para dar ese paso. A veces esperan a que la Justicia les haga una extracción compulsiva, así de alguna manera se sacan esa responsabilidad. Todos los casos son distintos”, añadió.

Sabrina comparó la restitución de la identidad de las personas apropiadas con conocer el primer capítulo de un libro o el inicio de una película: “Es importante tener siempre el primer capítulo de la historia, porque de alguna manera se suma a tu identidad. Para mí fue muy importante conocer mis orígenes biológicos, conocer a mi familia biológica, conocer mi historia. Me parece que nadie puede perderse de eso. Todos tenemos derecho a saber de dónde venimos. Aunque siempre creí, por haber estudiado Comunicación Social, que todo es una construcción social, me di cuenta de que hay muchas cosas que una las hereda genéticamente. Todos tenemos dereho a comprendernos a nosotros mismos”.