El ajuste y la baja de la construcción golpean duro a los ladrilleros

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Los trabajadores de los hornos de ladrillos de Entre Ríos enfrentan un complejo escenario, con pocas ventas y muchas lluvias. Sin embargo, se organizan para sobrevivir en el mercado y reclamar mayor contención del Estado.

Por Alfredo Hoffman

Con el índice de la actividad de la construcción en caída desde principios de año, los trabajadores ladrilleros sienten el impacto de la baja de la demanda de materiales. Si a esto se suman la devaluación, la inflación, el tarifazo de los servicios públicos y las lluvias que en este 2016 son superiores a las habituales, se conforma un panorama que atenta contra el medio de vida de este sector.

Para sostener ese medio de vida a pesar del horizonte negro y no pasar de la economía informal a la desocupación lisa y llana, los ladrilleros se organizan en torno a los hornos que proliferan en los suburbios de las ciudades entrerrianas y se unen a otros sectores de la economía popular con quienes se movilizarán en Buenos Aires el 7 de agosto, día de San Cayetano para los creyentes católicos.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el nivel de actividad de la construcción retrocedió durante mayo 12,9% respecto del mismo mes del año pasado, y durante los primeros cinco meses del año el sector acumuló una caída de 10,9%.

“Estos meses han sido complicados no solamente por la baja de la venta de insumos para la construcción, sino también por el clima: ha llovido mucho últimamente. En diciembre teníamos en la costa del Uruguay más de 70 hornos bajo agua; el río Uruguay nos tapó la mayoría de nuestros compañeros ladrilleros de la economía popular”, resaltó a Agenda Abierta Federico Feltes, delegado en Entre Ríos de la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (Uolra).

Después de algunas gestiones que el sindicato hizo ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, el gobierno de Entre Ríos y los municipios, hoy cada ladrillero que fue afectado por la lluvia y por las inundaciones percibe un subsidio de 1.800 pesos. En estos días se cumple el pago de la última cuota mensual de las cuatro que les fueron asignadas.

“Nosotros creemos que eso no alcanza, lo que queremos es poder seguir trabajando”, sostuvo el dirigente. “Tengamos en cuenta que es un sector que siempre fue olvidado, excluido, nunca tuvo una política pública que lo contenga. No existe un registro de la cantidad de ladrilleros en la provincia ni en el país. La Dirección de Minería de la Nación tiene hecho un relevamiento muy básico que habla de 80.000 familias, pero en realidad nosotros creemos que hay muchos más trabajadores ladrilleros”, manifestó. Ante esto, la Uolra está recorriendo los hornos del país para conocer cómo es cada situación particular.

Retirada del Estado

Feltes está convencido de que desde la asunción del gobierno de Cambiemos, las medidas económicas implementadas no han hecho más que perjudicar a este sector y a la economía popular en general: “Hoy se nos ha hecho complicado debido a este proceso de retirada del Estado en algunas cuestiones concretas. Hoy la obra pública ya no es lo mismo que en los últimos doce años y ha mermado la venta”.

“Desde el sindicato de ladrilleros –agregó– estamos viendo que a partir del cambio de gobierno los trabajadores de la economia popular empezamos a sufrir los tarifazos, el ajuste”. Es que si los aumentos de los precios y las tarifas golpean fuerte en los bolsillos de la clase media, de los empleados en relación de dependencia, mayor todavía es el impacto en quienes, como los ladrilleros, están en los bordes del sistema laboral. Y no son pocos: se calcula que la economía popular concentra a un tercio de la población económicamente activa, no solamente en el país sino a nivel mundial.

Organización

“Estos trabajadores históricamente han estado en la periferia del capitalismo, tratando de organizarse para poder salir adelante. Desde la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) no queremos dar un paso atrás, por eso estamos planteando la necesidad de salir a la calle, de un proceso de unidad en la acción”, indicó Feltes. Por eso la CTEP junto a otras organizaciones sociales e inclusive la Pastoral Social de la iglesia católica, harán una marcha a Plaza de Mayo el 7 de agosto, Día de San Cayetano.

“El Estado nacional no tiene una política pública para nuestro sector. Pero sí creemos que el desafío es organizarnos, conformar cooperativas, también como estrategia para poder discutir con el mercado, con este patrón invisible que es el mercado, y con el Estado también para que reconozca y nos permita mejorar la calidad de vida de la familia ladrillera”, finalizó.