Hugo Mario Moyano, quien cumple prisión domiciliaria, fue reconocido en el aeropuerto de la capital entrerriana. Estaba autorizado a viajar a Buenos Aires por un tratamiento médico, bajo la sola responsabilidad de su esposa.
Algunas personas que estaban en el aeropuerto de Paraná el domingo a la noche reconocieron al médico Hugo Mario Moyano entre los pasajeros que arribaron desde Buenos Aires en el vuelo de Aerolíneas Argentinas. El hombre se sentó en la sala de espera y estuvo un rato allí hasta que una mujer llegó a buscarlo. Moyano está condenado por delitos de lesa humanidad, cumple su pena en prisión domiciliaria, pero ese día se lo vio solo, sin ninguna custodia.
El represor tenía autorizado viajar a la capital del país para una consulta médica; debía hacerlo acompañado de una persona que actuara como garante. Sin embargo, un testigo aseguró que nadie lo acompañaba. Su presencia también llamó la atención al menos de dos personas más que lo reconocieron en la terminal aérea y lo miraban como preguntándose cómo podía ser que se moviera libremente alguien que fue condenado por ser parte del engranaje del terrorismo de Estado. Su función era presenciar y controlar las torturas que sufrían los presos políticos en los centros clandestinos de detención de la capital entrerriana.
El testigo, que esperaba a familiares en el avión que despega de Aeroparque a las 19.15, vio a Moyano vestido de traje y sobretodo, caminando sin dificultad a pesar de usar bastón. Se sentó en un asiento de la sala de espera y se quedó algunos minutos, hasta que una mujer se le acercó, lo saludó con un beso y ambos se retiraron en un auto.
Moyano debe permanecer en prisión –en su caso, domiciliaria– hasta el 4 de junio de 2017, ya que el juez federal Leandro Ríos lo condenó a ocho años de prisión, de los cuales ya había cumplido seis al momento de la sentencia en diciembre de 2015 en el marco de la causa Área Paraná.
Visita al médico
Por decisión del juez Ríos, Hugo Mario Moyano fue autorizado a ser trasladado al consultorio del médico Wenceslao Villamil, en el Hospital Italiano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para somterse a un tratamiento paliativo de una dolencia física. El turno otorgado fue para el 22 de julio a las 11.45 y la autorización para viajar, debido a la distancia, fue desde 24 horas antes. La resolución no indicaba cuándo debía retornar a su domicilio, sino que debía poner en conocimiento del Juzgado su regreso a Paraná y presentar las debidas constancias.
Ríos también dispuso que Moyano viajara «bajo la guarda y responsabilidad de su garante», que es su esposa. Es decir, sin ninguna custodia de ninguna fuerza de seguridad. Según el testigo consultado, bajó solo del avión.
Indignación
El viaje del represor no solo sorprendió a quienes lo reconocieron en el aeropuerto, sino que también provocó la indignación de los organismos de derechos humanos, víctimas y querellantes que intervienen en las causas de lesa humanidad. En ese sentido, Clarisa Sobko, militante de H.I.J.O.S. Regional Paraná, repudió la presencia sin custodia de Moyano y las facilidades que le otorga la Justicia para trasladarse a pesar de estar cumpliendo una pena en prisión domiciliaria.
«Es una vergüenza. Estas terribles acciones dejan al descubierto lo perverso del Poder Judicial. ¿A quién se le ocurriría que un condenado por trata de personas, o tráfico de drogas o por el peor de los delitos y que cumpla prisión domiciliaria, se maneje libremente y nada más ni nada menos que en avión?», se preguntó.
«No es la primera vez que tenemos noticias de las salidas de Moyano. Ya en otras oportunidades nos ha llegado información de vecinos de Paraná que lo han visto caminando en la ciudad o saliendo en auto de su domicilio», manifestó Sobko.
Además, la presidenta de H.I.J.O.S. resaltó: «Es necesario que la gente que viajaba el domingo a la noche en avión desde Buenos Aires a Paraná, sepa que uno de los pasajeros era un condenado por graves violaciones a los derechos humanos; que como médico controlaba las torturas que sufrían los detenidos y utilizaba sus conocimientos médicos no para curar una enfermedad o calmar un dolor, sino para todo lo contrario: para permitirles a los torturadores seguir atormentando a nuestros compañeros».
Desde los organismos de derechos humanos vienen cuestionando una serie de decisiones del juez Ríos, principalmente la sentencia de la causa Área Paraná que otorgó penas consideradas bajas para la moyoría de los imputados y dejó en libertad a tres de ellos a pesar de haberlos encontrado culpables. Por esto y por varias debilidades que encuentran en el fallo, esa sentencia fue apelada y debe resolver la Cámara Federal de Apelaciones.
También causó rechazo la decisión del juez de dictarle falta de mérito a los médicos acusados de participar en robo de bebés durante la dictadura, Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Rossi; resoluciones que luego fueron revocadas por la Cámara, que los procesó y los dejó a las puertas de un juicio oral y público.
En Área Paraná Moyano fue condenado como partícipe necesario de los delitos de imposición de severidades, vejaciones y apremios ilegales, en perjuicio de cuatro víctimas. También está procesado en la causa Área Paraná II, por los mismos delitos.
Fuente: Uno Entre Ríos