El activista y víctima por la utilización de agroquímicos detalló los efectos del monocultivo y los contaminantes, a días de la votación en la Cámara de Diputados sobre un proyecto que regula su uso. Su historia de vida como espacio colectivo de resistencia.
Fabian Tomasi es oriundo de Basavilbaso, la segunda ciudad en importancia del departamento Uruguay. Ex trabajador en la manipulación de estos contaminantes, es una de las tantas víctimas que dan cuenta de las consecuencias de este modelo agroindustrial. Con su voz ha atravesado el cerco mediático y ha aportado al involucramiento social sobre esta temática. En su red social marcó su postura, mientras la Cámara de Diputados de la provincia decide sobre el proyecto del Senado que tiene media sanción sobre regulación de agroquímicos.
«Están por tratar las reformas de la ley de agroquimicos. De asistir y poder fundamentar mi postura yo leería esto», comienza la exposición donde enumera «razones por las que hay que abandonar esta llamada agricultura agroindustrial». Precisó que «nadie puede llamarle agricultura al monocultivo que mata la diversidad de la vida y la reemplaza por una maldita planta única. Y encima, artificial». Destacó que esta ‘agricultura’ «de una única planta se da a costa de destruir todas la demás. ¿Llamarle a eso agricultura? ¡ignorancia es poco! Maldad es la palabra».
Tomasi analizó que la destrucción de la vida «de los montes, de los malezales, de la fauna, de la flora, de la macro y de la microbiota, la que le da vida y estructura a los suelos, y a las aguas, y al aire que respiramos, se da a través de sustancias que son ajenas a la vida misma, como lo son las sustancias químicas sintéticas, químicos y agroquímicos de síntesis». Agregó que las llamamos «sustancias exobióticas (ajenas a la vida) ¿no? Bueno».
Además explicó que «esas sustancias matan y no se degradan en el ambiente en forma rápida, como para cumplir su supuesta función de matar tal o cual plaga ( la que se supone que vienen a matar) y hasta luego. No, son sustancias que susbsisten en el tiempo, como tales, o en sus efectos muchas de ellas perviven años y años. Muchas décadas». Y se preguntó si alguien quiere apostar que todos «ahora mismo tienen DDT en sangre. ¿ Y por que tendrían DDT, si hace tanto tiempo que se dejo de usarlo?Porque pertenece al grupo de los COPs (Contaminantes Orgánicos persistentes) que son sustancias que duran décadas, que son altamente tóxicas, que viajan larguísimas distancias y que son bioacumulativas. Puntualizó que esto quiere decir «que en un mundo en el que el pez grande se come al chico, cuando esa sustancia pasa de organismo a organismo en la cadena alimentaria, si en el primer organismo de la cadena, afecta 1, en el segundo afecta 10, en el tercero afecta 100, y cuando llega al ser humano, puede afectar un millon. ¿Se entiende?»
Tomasi alertó que «las que no perviven años y años, mientras están presentes en el ambiente, dañan de manera que no sabemos, entre otras cosas porque se mezclan entre ellas, se degradan por ejemplo con el calor, (yo las he visto y manejado), creando nuevas sustancias, y así, mezcladas, vuelan o se van por los cursos de agua, contaminándolo todo hasta nunca sabremos donde».
Con patas cortas
«Hay una mentira que hace que quien la diga debería por lo menos perder su titulo», lamentó. «La mentira de que “la dosis hace al veneno”, así lo dicen, y da vergüenza oírlo. El Ministro Barañao es un usuario de esa mentira gigantesca. Él dice: El glifosato es como la sal. Si yo le hecho sal a mi comida, no me pasa nada, pero si me como dos kilos de sal me muero», mencionó. «Comparación falsa como él mismo», replicó.
«La mentira consiste en que, por lo que dije, ninguna sustancia actúa sólo por si misma, y por eso no se puede evaluar químico por químico, diciendo: “bueno, yo tengo a este químico en sangre, pero en poca cantidad”. Si yo tengo decenas de químicos en sangre, de químicos exobioticos (que no forman parte de mi naturaleza) y que se potencian porque están juntos y conviven en mi sangre y en mi grasa (miren como yo no tengo grasas, todo en mi sangre) y van dañando los organismos vivos, mi cuerpo, y un cuerpo debilitado es cada vez mas propenso a nuevos ataques y así, y cada vez más», reclamó.
Respecto a las buenas practicas, olvídense. ¿Cuantos miles de millones de litros de venenos se han echado para la soja, o para lo que sea? Y el efecto de esos miles de millones ¿van a controlar? ¿Cómo alguien puede decirlo y alguien puede creerlo?, interrogó Tomasi. «Aquí me tienen, pero ustedes o los que les sigan, lo están sufriendo o van a sufrirlo también de la forma que sea. ¿Nadie tiene padres o hijos con problemas neurológicos (Alzheimer, o autismo, o lo que sea?)», añadió.
«¿Ustedes saben, y yo se lo dije al presidente de la Sociedad Rural en mi respuesta, lo que hace casi diez años dijo el Conicet sobre el glifosato en respuesta al pedido de pronunciamiento científico por parte de la presidente Kirchner? Una comisión de funcionarios especialistas del Conicet dijo que dañaba el ADN. ¿Lo sabían?», detalló Tomasi. «Lo repito: “El glifosato, puede alterar la expresión de genes humanos, que se hayan bajo control de los estrógenos», disparó. Y alertó que la «exposición a pesticidas, sigue siendo un tema de salud reproductiva».
(pag 86) dos estudios realizados en células humanas, indicarían que el glifosato puede alterar la estructura del adn, en células de mamíferos. ( Pag 88 )
El informe del Conicet: Impacto de la Soja RR sobre la biodiversidad, dentro y alrededor de los campos. (Pag 43)
El manejo de sistema de malezas asociado a la soja RR y a las nuevas variedades gm, que se espera liberar al mercado con resistencia a herbicidas de amplio espectro, podría resultar en una perdida de la biodiversidad, dentro y alrededor de los campos si se produce un aumento en el cultivo de la soja, bajo la práctica de agricultura a gran escala. La ampliación del área de las explotaciones o unidades de cultivos ( lotes ) podría conducir a la desaparición de los márgenes de los campos y una reducción de la complejidad del paisaje. Los márgenes de los campos y otros elementos del paisaje, pueden desempeñar un papel importante funcional como refugios para la biodiversidad. Por otra parte, la agricultura a gran escala puede estimular las practicas agrícolas particulares como la fumigación aérea que generan la deriva de grandes cantidades de producto aplicado, alterando la calidad de los margenes de los campos y de las áreas seminaturales del paisaje agrícola.
Tomasi apunta a que «en cuanto a que si el glifosato se degrada y desaparece inmediatamente, el conicet dice: El glifosato posee una alta afinidad a ser retenido por las partículas del suelo, aunque, existen antecedentes que muestran pérdidas por lixiviación a través de vías de flujo preferencial cuando las precipitaciones ocurren inmediatamente después de la pulverización sobre suelos húmedos. Dichas condiciones son aquellas representativas de la recarga del acuífero. Las vías de flujo preferencial están asociadas a suelos muy estructurados y a aquellos en siembra directa (Aega, 2009).
«La movilidad del glifosato depende del tipo de suelo. Hay suelos que no pueden retener el glifosato por tiempo suficiente como para que haya degradación microbiana y en ese caso , el herbicida es muy móvil. Ese glifosato liberado puede penetrar en los niveles mas bajos del suelo. ―el glifosato puede unirse a sustancias hidrosolubles de humus. Las sustancias humicas son las principales responsables de la movilidad de los pesticidas en el suelo. El glifosato, transportado por las sustancias humicas puede también entrar en los niveles mas profundos del suelo.
“ … puede ser toxico y biodisponible a organismos que ingieren cantidades significativas de suelo. “El glifosato compite con la materia orgánica por los sitios de adsorción, y compite con el fósforo. Respecto a la adsorción en los suelos, reconoce que depende del tipo de suelo, yendo del 15 al 80 %, con actividad tóxica detectable asociable al herbicida o ingredientes de formulación (Pag 17 ) teniendo en cuenta la limitada información existente y la falta de datos en la Argentina, se recomienda efectuar monitoreos contínuos de residuos de glifosato, ampa y otros agroquimcos tanto en alimentos como en aguas de consumo humano, poniendo especial atención en controlar posibles contaminaciones de acuíferos subterráneos y posibles interacciones que den lugar a antagonismos y a sinergismos” (Pag 59).
En la Camara de Diputados de Entre Rios estan por tratar las reformas de la ley de agroquimicos…..de asistir y poder…
Publicado por Fabian Amaranto Tomasi en Lunes, 12 de febrero de 2018
«Si a esto le sumamos que el glifosato, empezó siendo usado en cierta proporción llegando hoy a multiplicarse esa cifra por tres o por cinco. Y que como ya no alcanza, tiene que ir acompañado por muchos químicos mas, de esos de los que ya hablamos», reprochó Tomasi. «¿Saben lo que es el Lindano? ¿Saben lo que es el Paraquat? ¿Saben, son conscientes de lo que es todo eso?», preguntó. «¿Cree alguien que puede salir inmune de esto?», agregó.
«Señores diputados. En provincia de Buenos Aires se está llevando adelante una experiencia extraordinaria de agricultura sin químicos, y sin transgénicos, igual de rendidora y varias veces mas económica. La hacen agricultores, productores, gente de campo que esta entre cansada y fundida», destacó en relación al Renama, la Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomenta la Agroecología.
También se refirió a quienes simulan el apoyo a estas temáticas para no perder su rentabilidad. «Hay mucha gente disfrazándose de verde, para seguir manejando el negocio. Yo les digo que distingan bien. Los falsificadores, son los que hablan de una biotecnología “buena” que va a solucionar el problema de las plagas sin veneno», señaló.
«No hay que darle espacio a esta gente», exigió. «Y ya no puedo mas. El futuro de todos esta en sus manos», finalizó.