Cien mujeres de Paraná cerraron su participaron en el recorrido iniciado el pasado 30 de agosto en la Facultad de Trabajo Social. Alicia Genolet, vicedecana, dialogó con Agenda Abierta.
Con cupo completo, cien mujeres, y hombres participaron durante septiembre, octubre y noviembre de distintas instancias colectivas donde se abordaron desde la perspectiva de género el mundo del trabajo, la salud sexual y reproductiva, las violencias, las juventudes, a participación social y políticas de la mujeres y los medios de comunicación, entre otras temáticas que atraviesan la vida cotidiana de ciudadanas y ciudadanos de la capital provincial. La cita final fue este sábado en las instalaciones de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Alicia Genolet, vicedecana y una de las coordinadoras del proyecto, habló con Agenda Abierta.
M.O – ¿Cuáles fueron las expectativas en el comienzo del proceso y cuáles las impresiones sobre el recorrido hecho?
A. G – Las expectativas estuvieron vinculadas a alcanzar los objetivos de sostener procesos de reflexión sobre diferentes problemáticas vinculadas a las temáticas de género, con mujeres y varones pertenecientes a diferentes barrios populares de nuestra ciudad y que tienen vinculación con la facultad a través de las practicas académicas, proyectos de extensión y de investigación.
Las expectativas se cumplieron: las mujeres y los varones que
concurrieron mantuvieron el interés durante todo el proceso de trabajo
y lo hicieron con entusiasmo y alegría, encontrando un espacio para
hablar sobre lo que les pasa y de contención para ellas/os y sus niños
también. Se logró la continuidad de asistencia durante los seis encuentros gracias al apoyo de estudiantes que desempeñaban el rol de tutoras y de un equipo integrado por estudiantes y otras jóvenes que se sumaron y tuvieron el desafío de trabajar con los niños y niñas de las personas que participaban de la escuela. Para ellos se buscó crear un proyecto propio trabajando temas relacionados al cuerpo, la sexualidad y los niños/as también se sintieron parte de la propuesta.
Fue un desafío para nuestra facultad porque tuvimos que asumir la
organización de la escuela lo que implicó coordinar el traslado de las
mujeres de sus diferentes barrios, el catering, la organización de los
talleres y el trabajo con los niños. Contamos con el apoyo de instituciones
como la escuela Chile, la dirección Municipal de jardines maternales, el jardín Municipal Gurisito, la facultad de Ingeniería y Agropecuarias que colaboraron con el traslado y nuestro chofer Carlos Pimentel al cual queremos destacar por su predisposición permanente para el trabajo.
Participaron estudiantes, docentes de nuestra unidad académica y del movimiento social de mujeres. Fue un trabajo en red, el propósito es que las
mujeres puedan sentirse parte de nuestra facultad y puedan construir
entre ellas lazos y redes a partir de temáticas de genero.
– Para quien no conoce el proceso desarrollado ¿Qué son las escuelas de género? ¿Cuál fue el formato elegido de trabajo?
– Las escuelas de formación en género es un proyecto financiado por el Consejo Nacional de las mujeres en convenio con la Facultad de Trabajo Social. Esta es la segunda escuela que se desarrolló. La primera fue en el año 2014 y en esta edición estuvo destinada a 100 participantes y 50 niños, hijos e hijas de los mismos.
Está dirigido a mujeres y varones de sectores populares que se insertan a las universidades a partir de esta propuesta, planteando la inclusión de los sectores populares en instancias de capacitación y formación en ámbitos académicos y tradicionalmente inaccesible para ellos. El objetivo central de la capacitación es debatir, reflexionar y analizar problemáticas de género y brindar herramientas conceptuales y políticas como parte del proceso de profundización de ciudadanía y acceso a derechos en condiciones de igualdad.
El propósito fue lograr la participación activa y dinámica de las mujeres, para que expresen sus experiencias, sus conflictos y dilemas, y al mismo tiempo podamos brindar herramientas de análisis y reflexión para dichas experiencias. Se utilizó una metodología y abordaje pedagógico participativo y generador de diálogos e intercambios entre las mujeres pertenecientes a diversas organizaciones sociales y barrios.
Los encuentros se desarrollaron durante setiembre, octubre y noviembre de 2016, con un espacio cada 15 días y cada encuentro tuvo una duración de cuatro horas. Estos encuentros estuvieron basados en una metodología de educación popular, lo que significa que en los mismos cada participante toma la palabra para compartir sus vivencias, experiencias, preocupaciones, reflexionar, repensar su propia vida cotidiana en base a orientaciones y aportes de docentes especialistas en los temas que se desplegaron.
– ¿Cuáles son los temas que más aparecieron en los encuentros de este año y cuáles los mecanismos para abordarlos?
– Los temas que se desarrollaron en cada modulo, tienen que ver con Perspectiva de género y trabajo, Salud Sexual y reproductiva, Violencia de género, Género y juventud, Participación social y política de las mujeres; Mujer y medios de comunicación.
La perspectiva de género es algo que atraviesa todos los módulos porque hay una percepción y una comprensión de parte de las mujeres que vivimos en una sociedad patriarcal que las oprime, y como tal esto está presente en todos los temas y se busca explicarlo teóricamente en el desarrollo de los talleres.
En los talleres se trabajaron dos momentos, uno teórico donde el equipo docente expuso los conceptos centrales de ese módulo, luego se pasó a un espacio de trabajo grupal para volver en un tercer momento a un plenario donde se compartió lo trabajado en cada grupo.
Las docentes propusieron una dinámica que es particular en cada encuentro, incluyendo juegos, videos, música, entrega de materiales escritos, variando en cada uno de ellos y teniendo en cuenta la particularidad de cada grupo. Circula mucha información sobre las instituciones locales proveyendo de herramientas y recursos para que puedan apelar frente a las situaciones en las que viven.
A cada participante se le entregaron dos cuadernillos con material impreso de cada módulo para que pueda releer, revisar, compartir con otras personas y utilizarlo para próximas capacitaciones.
– ¿Cuáles son los desafíos para una próxima edición? ¿Está planteada una nueva instancia?
– Si esta planteada una nueva instancia. Pensamos en plantear dos propuestas, una de profundización con mujeres que ya han participado de una primera experiencia y otra repitiendo la escuela de género inicial. Esperemos podamos concretarla porque hay mucho interés de parte de la sociedad, de los grupos barriales, de las organizaciones no gubernamentales y de las instituciones estatales, y nuestra facultad esta en condiciones de asumir estos desafíos porque tiene personas formadas en estos temas.
– Alguna impresión sobre el desarrollo de la jornada de este sábado
– Este sábado fue el cierre, una verdadera fiesta. Las mujeres tomaron la palabra para evaluar el desarrollo de la experiencia de la escuela; los niños y niñas también exponiendo un mural sobre lo que ellos comprendieron y trabajaron estos meses. Fue muy emotivo, rescataron lo que aprendieron escuchando el testimonio de otras mujeres y sintiéndose parte de un colectivo.
Las mujeres consideraron la experiencia como muy movilizante por varias cuestiones, por un lado compartir con otras mujeres, escuchar sus relatos de vida lo que genera mucha empatía entre ellas, sintiéndose parte de un grupo que sufre, vive las mismas situaciones, como experiencias de violencia doméstica, obstétricas, la relación con sus hijas e hijos adolescentes y jóvenes, las relaciones de pareja, las dificultades en lo laboral, en lo barrial. Esto las hace sentirse parte de un colectivo creándose entre ellas una conciencia de la discriminación y subordinación que sufren cotidiana en muchos espacios fruto del sistema patriarcal. Comprenden además que esto no significa victimizar a las mujeres y culpabilizar a los varones, sino entender como opera como estructura que ordena las relaciones de dominación y subordinación entre los sexos. Lejos de quedarse en un lugar de víctimas, las impulsa a pensar en acciones comunes para erradicarla.
Es significativo escuchar que quieren sumar a nuevas compañeras en estos espacios, a sus vecinas, amigas para que también puedan vivir lo que ellas viven en su experiencia grupal. Nos invitan a continuar el trabajo en sus barrios y nosotras tratamos de empoderarlas para que ellas mismas puedan generar estos espacios y darle continuidad a lo que aprendieron en el transcurrir de las escuelas.
Otro aspecto a remarcar es que las mujeres se apropian de un espacio propio, disponiendo de tiempo para ellas, cuestión que les genera un cambio bastante radical ya que generalmente tienen poco tiempo para ellas mismas. Esto se valora e implica también que puedan considerar su autonomía como necesaria de ejercitar.
La fiesta estuvo acompañada por la murga «Falta tu suegra», el grupo de percusión y el de folklore de nuestra facultad. Estos tres grupos artísticos se crearon y consolidaron cuando fuimos organizando los 50 años de la escuela de Servicio Social y ya tienen un éxito importante y una presencia solidaria en algunas actividades de nuestra facultad y del medio. Realmente les agradecemos mucho su apoyo porque sumaron alegría y diversión a este cierre tan importante.